Irene Manero Hernando 4ºD

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HOMO SAPIENS

Homo antecesor es una especie fósil perteneciente al género Homo, considerada la especie homínida más antigua de Europa. Tiene más de un millón de años de antigüedad (Pleistoceno Inferior). Eran individuos altos, fuertes y con rostro de rasgos modernos, aunque su cerebro era más pequeño que el del hombre actual.

La definición de esta especie es fruto de los más de ochenta restos hallados desde 1994 en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca. De acuerdo con sus descubridores, entre los caracteres anatómicos de estos homínidos cabe destacar un conjunto de rasgos muy primitivos en el aparato dental, que llevaron a establecer una relación entre éstos y los homínidos africanos del Pleistoceno Inferior. Una mandíbula muy bien conservada de una mujer H. antecesor, de entre 15 y 16 años, recuperada del yacimiento de la Gran Dolina tiene similitudes muy claras con las del Hombre de Pekín (Homo erectus), lo que sugiere un origen asiático de H. antecesor. Sin embargo, el patrón de desarrollo y erupción de los dientes es prácticamente idéntico al de las poblaciones modernas.

La morfología facial es similar a la de Homo sapiens, con orientación coronal y ligera inclinación hacia atrás de la placa infraorbital que determina la presencia de una fosa canina muy conspicua. El borde inferior de esta placa es horizontal y ligeramente arqueado. El arco superciliar es en doble arco y la capacidad encefálica, estimada a partir de un fragmento incompleto de hueso frontal, indica una cifra superior a los 1.000 cm³. La morfología de la mandíbula recuerda a la de ciertos homínidos muy posteriores, del Pleistoceno Medio, de la especie Homo heidelbergensis, como los de la Sima de los Huesos, también de Atapuerca. El esqueleto postcraneal indica una cierta gracilidad en comparación con la mayor robustez del Hombre de Neanderthal de la segunda mitad del Pleistoceno Medio.

En marzo de 2008 se han dado a conocer nuevos restos de Homo antecessor, concretamente parte de una mandíbula de un individuo de unos 20 años y 32 herramientas de sílex de tipo olduvayense (modo 1), datados en 1,2 millones de años de antigüedad, lo que hace retroceder considerablemente la presencia de homínidos en Europa. Los restos fueron hallados en 2007 en la Sima del Elefante, yacimiento situado a unos 200 metros de la Gran Dolina.]

Hace de más de veinte años en 1962 miembros de grupo espeleológico Edelweis de Burgos obtuvieron las primeras pruebas de la existencia de restos de restos fósiles en la trinchera del ferrocarril en Atapuerca, fue decisiva la excavación que el investigador Trinidad de Torres y el Ge llevaron a cabo en yacimientos de la trinchera del ferrocarril y en la sima de los huesos de cueva mayor, en este último lugar se localizaron los primeros restos humanos.

LOS YACIMIENTOS DE ATAPUERCA

Fueron encontrados diferentes yacimientos:
-La Gran Dolina: Sus diferentes niveles tienen una edad comprendida de entre un millón y doscientos mil años. En el nivel TD6 se encontraron restos de los hombres europeos más antiguos conocidos hasta la fecha.
-Trinchera de Elefante: El estudio de este yacimiento a penas ha comenzado pero ya sabemos que contiene los elementos más antiguos encontrados hasta el momento en Atapuerca, probablemente hace un millón de años.
-Galería: Sus sedimentos contienen fósiles e industria lítica de edades comprendidas entre 2.00.000 y 4.00.000 años.
-Sima de los huesos: en la sima de los huesos dentro del complejo de cueva mayor se han encontrado 3.000 restos FÓSILES humanos de entre 2.50.000 y 3.00.000 años de antigüedad.

DOS ESPECIES

Aunque normalmente en los medios de comunicación hemos oído hablar de el hombre de Atapuerca, la realidad es que en los yacimientos de esta sierra de Burgos se han encontrado restos de FÓSILES pertenecientes a dos especies distintas:
-Homo Antecesor: el primer resto encontrado por el equipo investigador en Atapuerca en 1997, que vivió hace ochocientos mil años, es el antecesor común de los Neandertales (homo neandertalis) y de la especie a la que pertenecemos nosotros, los humanos modernos (homo sapiens).
-Homo Hedilbergensis: Por el contrario vivían en Atapuerca hace trescientos mil años y fue el precursor de los Neardentales que posteriormente se extinguieron, en la sima de los huesos se encontraron numerosos huesos que pertenecieron a un mínimo de treinta y dos individuos

¿QUÉ ANTIGÜEDAD TIENEN?

En Atapuerca se han empleado varias métodos para conocer la antigüedad de los fósiles:
-Método radiometrico.
-Método paleo magnético.
-Método de Bioestratigrafía
.

UNA VEGETACIÓN CAMBIANTE

Una parte del polen producido por las plantas que crecen en el entorno del yacimiento queda incorporada a los sedimentos del mismo. Este polen puede llegar transportado por el viento o en las regurgitaciones de pelo y hueso que efectúan las rapaces que nidifican cerca de las cuevas. Los granos de polen tienen una cubierta protectora muy resistente, que se conserva en los sedimentos en condiciones ambientales apropiadas.

LAS FAUNAS CAMBIAN A LO LARGO DEL TIEMPO

En las capas de sedimentos depositados en gran Dolina podemos observar los cambios de sedimentos a lo largo del tiempo, algunas especies evolucionan dando lugar a otras, en cambio hay especies que se extinguieron sin dejar descendencia. La aparición o desaparición en un yacimiento de una especie puede deberse también a cambios climáticos que ocasionan migraciones. Todo esto hace que en cada nivel encontramos una determinada fauna.

HERRAMIENTAS

Los homínidos de Atapuerca tallaban y utilizaban herramientas de piedra que les permitían realizar distintas actividades de forma precisa, como descuartizar los animales para obtener su carne, romper sus huesos para conseguir el tuétano o para trabajar sus pieles, presumiblemente para cubrirse. Aunque las materias primas que utilizaban los homínidos para fabricar sus herramientas no variaron de forma significativa, a través del tiempo, ya que eran de buena calidad y fáciles de conseguir. Los tipos de herramienta realizados tendieron sucesivamente hacia la complejidad y la especialización. En Atapuerca se pueden estudiar la evolución de las industrias desde el modo 1 u olduvayense, pasando por el modo 2 o achelense, hasta llegar al modo 3 o musteriense.

¿COMO LAS FABRICABAN?

Para fabricar herramientas de piedra es imprescindible tener acceso a materias primas de buena calidad, los homínidos que poblaron la sierra de Atapuerca no tenían que desplazarse lejos para conseguirlas ya que la mayoría de ellas se encontraban disponibles en un radio no superior a dos kilómetros. El sílex se puede localizar por los alrededores bajo la forma de grandes bloques procedentes de la formación de origen neógeno del kart de Atapuerca. También se pueden obtener a partir de los materiales originados en el cretácico que se encuentran en las zonas altas de la sierra. La mayor parte de los materiales es aportada por los ríos circundantes en especial por el Arzalon, algunas de cuyas terrazas se encuentran al borde de la misma sierra.

FABRICACIÓN EN SERIE

Las herramientas del modo 2 o achelense se caracterizan por una elaboración más compleja. En primer lugar los homínidos buscaban la materia prima adecuada para realizar el tipo de herramienta elegida. Después programaban las fases a seguir durante la talla para conseguir el útil deseado. Los instrumentos se empleaban para distintas tareas, al igual que sucedía en el modo 1, pero bajo un sistema de producción técnica estandarizada que permitía obtener instrumentos parecidos una y otra vez, generalmente de gran tamaño como bifaces, picos…

HACIA LA ESPECIALIZACIÓN

El modo 3 de elaboración de instrumentos o musteriense se caracteriza por una progresiva especialización en la realización de las actividades concretas, y por lo tanto por una perdida de versatilidad. Por otra parte y de forma paulatina Irán desapareciendo aquellas herramientas de gran tamaño que caracterizan el modo 2. En Atapuerca encontramos este tipo de piezas en los niveles TD10 y TD11 del yacimiento de gran dolina.

MODOS DE VIDA

ORGANIZACIÓN

Las dimensiones del área explotada por los homínidos dependerían de la disponibilidad de recursos: agua, animales, refugios, plantas y materias primas. En Atapuerca todos estos elementos se pueden encontrar sin dificultad en un radio de no más de cinco kilómetros, es decir una superficie de unos ochenta metros cuadrados. Este territorio pudría estar ocupado por una banda numerosa o varios grupos interrelacionados.

Dado que los homínidos del pleistoceno medio tenían un periodo de desarrollo tan lento y prolongado como el del homo sapiens cave suponer un intenso criado de las crías y en consecuencia una fuerte conexión de los grupos. El curtido del cuero y le trabajo de la madera presuponen una gran complejidad para las sociedades de cazadores y recolectores del pleistoceno medio de Atapuerca. La organización de estas sociedades primitivas así como el prolongado periodo de aprendizaje de las crías permite postular la existencia de un lenguaje articulado.

EN LAS CUEVAS.

Aunque los homínidos realizaban la mayor parte de sus actividades en las llanuras que rodean la sierra de Atapuerca, la existencia de cuevas en el entorno era una ventaja que se aprovechaba de forma conveniente. Las entradas de las cuevas representaban abrigos naturales, en especial en las épocas frías del año ya que tienen una temperatura constante y ofrecen además protección contra el viento.

DE CAZA.

La caza de herbiboros de tamaño mediano como caballos y ciervos pudo constituir otra fuente de alimentación. Existen yacimientos de caza en varios yacimientos europeos como SCHÖNINGEN. Es muy probable que la obtención de carne bien por caza o carroñeo fuera una actividad propia de algunos miembros del grupo que luego la transportaban hasta lugares de referencia para compartirla con el resto.
En caso de animales muy grandes todo el grupo se desplazaría hasta ellos para consumirlos.

CANÍBALES.

Los FÓSILES humanos del TD6 presentan claras evidencias de canibalismo. Tanto los restos humanos como los de fauna parecen intensamente afectados por marcas de corte para extracción de carne y desmembramiento. También presentan marcas de golpes para romper el hueso y extraer la medula, así como un tipo de fractura producido al quebrar los huesos con las manos. Los FÓSILES humanos y de otros animales parecen mezclados en el yacimiento.

¿A QUE EDAD MURIERON?

La edad a la que murieron los individuos infantiles, juveniles y adolescentes se puede determinar estudiando el estado de desarrollo y erupción de sus dientes, así como el grado de desarrollo de su esqueleto. El desarrollo dental tiene una duración y un patrón determinados en cada especie. Se puede calcular la edad de muerte de los homínidos de la sima de los hueso, Homo Hedilbergensis, comparando sus dientes con las de poblaciones actuales, Homo Sapiens, puesto que las dos especies tienen un desarrollo mental probablemente muy similar.

MUERTE EN EL PLEISTOCENO MEDIO.

La edad de muerte de los adultos se puede estimar a partir del desgaste de sus dientes, la velocidad de desgaste de los dientes depende de varios factores, en especial del tipo de dieta y de la cantidad de partículas abrasivas contenidas en el alimento.. En la actualidad se investigan las causas de la particular distribución de mortalidad de los homínidos de la Sima de los huesos. Cuando murieron la mayoría eran adolescentes y adultos jóvenes o muy jóvenes y apenas niños entre treinta y cuarenta años; esta distribución de mortalidad sugiere una muerte simultánea de todo un grupo de la que se salvaron la mayoría de los niños y los más viejos.

¿EL PRIMER ENTIERRO?

La hipótesis más probable para explicar la presencia de un conjunto tan excepcional de restos fósiles de homínidos en la sima de los huesos es que los seres humanos de aquel tiempo depositaban a sus muertos en lugares determinados  karst en la sierra de Atapuerca. De ser cierta esta hipótesis estaríamos ante la evidencia de un comportamiento que procedió al ritual de enterramiento de los muertos, practicado por los Neandertales, Homo Neandertalensis, y las poblaciones modernas, Homo Sapiens.

CURIOSIDADES

Los humanos que poblaron la Sierra de Atapuerca (Burgos) en el Pleistoceno se quedaban sin dientes hacia los 40 años porque la constante masticación de alimentos crudos, especialmente vegetales, les provocaba un desgaste acelerado de las coronas dentales, según muestra un estudio dirigido por José María Bermúdez de Castro, investigador del CSIC y codirector del yacimiento. Realmente eran pocos los individuos que llegaban a los 40 y menos aún a los 50, pero los jóvenes ya debían de tener una dentadura como la de una persona actual de 70 años. La pérdida de los dientes les privaba de una buena masticación y les abocaba a una difícil supervivencia. El trabajo, publicado en la revista norteamericana Proceedings of the National Academy of Sciences , ha analizado la velocidad de desgaste de los incisivos.

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