HOMO ANTECESSOR

de

Homo Antecessor

800.000 años atrás en el tiempo, una especie común a los neandertales y a los homo sapiens vivía en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Homo antecessor salió a la luz en 1997.
Homo antecessor es una especie fósil perteneciente al género Homo, considerada la especie homínida más antigua de Europa. Tiene más de un millón de años de antigüedad (Pleistoceno Inferior). Eran individuos altos, fuertes y con rostro de rasgos modernos, aunque su cerebro era más pequeño que el del hombre actual.
Las connotaciones en el árbol de los homínidos provocadas por este hallazgo han sido muy importantes y, sin duda, ha sido uno de los grandes descubrimientos en el campo de la paleontología. Esta especie demostró que en Europa ya vivían seres humanos hace más de 800.000 años, mucho antes de lo que se pensaba.
La definición de esta especie es fruto de los más de ochenta restos hallados desde 1994 en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca.
De acuerdo con sus descubridores, J.M. Bermúdez de Castro, J.L. Arsuaga, E. Carbonell, A. Rosas, I. Martínez y M. Mosquera, entre los caracteres anatómicos de estos homínidos cabe destacar un conjunto de rasgos muy primitivos en el aparato dental, que llevaron a establecer una relación entre éstos y los homínidos africanos del Pleistoceno Inferior. Una mandíbula muy bien conservada de una mujer H. antecessor, de entre 15 y 16 años, recuperada del yacimiento de la Gran Dolina tiene similitudes muy claras con las del Hombre de Pekín (Homo erectus), lo que sugiere un origen asiático de H. antecessor. Sin embargo, el patrón de desarrollo y erupción de los dientes es prácticamente idéntico al de las poblaciones modernas.

Su morfología revolucionó la idea que se tenía hasta ese momento de la evolución de nuestra especie. Su capacidad craneal era elevada (más de 1.000 cc) y poseía una cara muy moderna, es decir, esta especie sufrió una reestructuración total del neurocráneo, la mandíbula, los dientes y la cara, es totalmente diferente a todo lo anterior.

La morfología facial es similar a la de Homo sapiens, con orientación coronal y ligera inclinación hacia atrás de la placa infraorbital que determina la presencia de una fosa canina muy conspicua. El borde inferior de esta placa es horizontal y ligeramente arqueado. El arco superciliar es en doble arco y la capacidad encefálica, estimada a partir de un fragmento incompleto de hueso frontal, indica una cifra superior a los 1.000 cm³. La morfología de la mandíbula recuerda a la de ciertos homínidos muy posteriores, del Pleistoceno Medio, de la especie Homo heidelbergensis, como los de la Sima de los Huesos, también de Atapuerca. El esqueleto postcraneal indica una cierta gracilidad en comparación con la mayor robustez del Hombre de Neanderthal de la segunda mitad del Pleistoceno Medio.
El patrón primitivo de los dientes y la morfología generalizada de la mandíbula de “Homo antecessor” no facilita la labor de situar esta especie en la filogenia humana. Algunos rasgos dentales y mandibulares invitan a pensar que “Homo antecessor” está relacionado con “Homo ergaster”, una especie africana del Pleistoceno inferior, cuyos representantes más completos tienen una antigüedad de entre 1,7 y 1,5 millones de años. No obstante, las nuevas evidencias de Dmanisi nos obligan, una vez más, a reabrir el debate de los primeros europeos. No hay todavía datos para afirmar que la población representada por los homínidos de este yacimiento georgiano se expandieran por Europa. Tal vez nunca lo hicieron. Aún en el caso de que “Homo georgicus” ocupara Europa durante el Pleistoceno inferior no habría de tener necesariamente una relación antecesor-descendiente con “Homo antecessor”. Las comparaciones realizadas hasta la fecha, si bien son muy preliminares, indican diferencias muy netas entre las dos especies. Como se comentó en un párrafo anterior, cabe pensar también que los homínidos de Dmanisi se extendieran por el sur de Asia hasta alcanzar el extremo del sudeste asiático, donde habrían dado lugar a la especie “Homo erectus”.

Desarrollo y proporciones corporales en “Homo antecessor”

La morfología totalmente moderna de ATD6-69 sugiere una relación filogenética de “Homo antecessor” con nuestra especie. Aunque ATD6-69 pertenezca a un individuo inmaduro y la morfología de la cara de los adultos de “Homo antecessor” no fuera totalmente similar a la de los adultos de nuestra especie, ahora sabemos que la morfología moderna de la cara apareció mediante un proceso pedomórfico de neotenia. Este proceso de evolución por heterocronía (cambio en los tiempos y tasas de desarrollo de las especies antecesoras con respecto a sus especies descendientes) posibilitó a los adultos de Homo sapiens retener el aspecto juvenil de la cara de nuestra especie antecesora.

Por otro lado, el patrón de desarrollo dental de los homínidos de TD6 es idéntico al de las poblaciones modernas, como han revelado nuestras investigaciones de los Homínidos 1, 2 y 3 de TD6. El patrón de desarrollo dental está definido por el tiempo de formación de las coronas y raíces de todos los dientes y por el orden que transcurre entre los distintos momentos importantes en la formación de los dientes. Estos momentos se refieren sobre todo al inicio y final en la formación de la corona y raíz, que en cada especie tienen su ritmo particular. Los Homínidos 1, 2 y 3 de TD6 conservan dientes en diferentes fases de su desarrollo y erupción, que han permitido conocer ese ritmo en el momento de su muerte.

El patrón de desarrollo dental tiene un fuerte componente genético y está poco influido por circunstancias del ambiente. Además, el patrón de desarrollo dental guarda una estrecha correlación con diferentes rasgos del denominado “modelo de historia biológica” de las especies. Entre estos rasgos cabe señalar de manera muy especial las diferentes etapas que definen el desarrollo general de una especie. En chimpancés y gorilas el desarrollo dura no más de 11 ó 12 años y en ese tiempo se suceden una larga etapa de infancia, que se corresponde con la época de lactancia, y una etapa juvenil, también muy prolongada, que concluye con la madurez sexual. Todo parece indicar que los australopitecos, los parántropos y las formas más primitivas de “Homo” tuvieron un patrón de desarrollo dental similar en muchos aspectos al de chimpancés y gorilas. En consecuencia, estos homínidos pudieron tener un modelo de desarrollo similar al de estos primates, con etapas infantil y juvenil muy largas, y no más de 11 años de desarrollo total antes de la madurez sexual.

“Homo antecessor” representa la especie de homínido más antigua en la que se ha podido describir un patrón de desarrollo dental totalmente moderno. Esto sugiere que en “Homo antecessor” habrían aparecido las dos etapas nuevas que caracterizan el desarrollo de nuestra especie: la niñez y la adolescencia. Además, la duración total del desarrollo de esta especie se habría prolongado como en “Homo sapiens”, tal vez aproximándose ya a los 18 años que nos lleva a los humanos alcanzar el estado adulto.

La capacidad craneal también guarda una correlación muy alta con la duración del desarrollo. Los análisis teóricos sugieren que los homínidos alcanzaron un desarrollo similar en duración al de nuestra especie cuando se superó la barrera de 1000 cc de capacidad craneal. En los homínidos de TD6 sólo podemos realizar una aproximación a su capacidad craneal a partir del frontal ATD6-15. Las dimensiones (anchura frontal mínima y anchura biestefánica) son más elevadas que en los ejemplares de “Homo ergaster” y sugieren una capacidad craneal superior a 1000 cc. Este dato, si bien no es definitivo, apoya las conclusiones obtenidas mediante el estudio del desarrollo dental.

El estudio de los diferentes huesos del esqueleto postcraneal tropieza con la dificultad de que la mayoría de ellos están muy incompletos. Una clavícula de adulto, ATD6-50, un radio también de adulto, ATD6-43, dos rótulas, probablemente del mismo individuo y los diferentes elementos de pies y manos, son los restos que ofrecen más información. La morfología de todos estos fósiles, si bien presenta algunos rasgos considerados primitivos para el género “Homo” (con excepción de “Homo habilis”) parece estar también muy próxima a la de las poblaciones modernas. La longitud del radio y de la clavícula es muy larga y la extrapolación de los datos a las fórmulas clásicas de Trotter y Gleser sugiere una estatura superior a 170 cm para los adultos de TD6, un resultado que se confirma con la medida de la longitud del metatarso. La elevada longitud del radio también sugiere una valor alto para el índice braquial; es decir, “Homo antecessor” tendría una proporciones de los miembros superiores con respecto a su estatura similares a los de las poblaciones modernas.
La mayoría de los restos humanos de TD6 (Gran Dolina) se encuentran en un estado de conservación excelente, pero corresponden en general a fragmentos de tamaño variable. Esta fragmentación, así como otros caracteres de los restos (marcas de corte, golpes producidos por instrumentos líticos, tipos de fractura, etc), que también se observan en los restos fósiles de los ungulados, representan evidencias muy claras de un acto de canibalismo.

Prácticamente el 50% de los fósiles humanos presentan cortes o fracturas producidos por instrumentos líticos, y se encuentran indistintamente en los huesos craneales y en los del esqueleto postcraneal, lo que indica un consumo total de los cadáveres. Además, todos los individuos presentan algún estigma de canibalismo.

Desgraciadamente, no se han encontrado aún fósiles en África de la misma antigüedad que podrían hacer seguir la pista de esta especie, y los de Asia contemporáneos a ella se refieren únicamente al Homo Erectus. Se podría decir que es el eslabón que une al Homo ergaster y enlaza con formas más cercanas a nosotros.
los diferentes fragmentos de hueso temporal recuperados hasta la fecha en TD6, permiten establecer la morfología de “Homo antecessor” en dos rasgos con significado filogenético. Por una parte, los fósiles de TD6 presentan la apófisis estiloides. Este es un rasgo primitivo presente en la mayor parte de los representantes de “Homo”, mientras que la no fusión de las apófisis estiloides a la base del cráneo es un rasgo derivado de “Homo erectus”. Por otro lado, el borde superior de la escama temporal de “Homo antecessor” es elevado y arqueado, como en los fósiles humanos del Pleistoceno medio de África y Europa, los neandertales y la humanidad actual. Por el contrario, los ejemplares de “Homo erectus”, “Homo ergaster” y “Homo habilis” presentan huesos temporales con escamas cuyos bordes superiores son más bajos y rectilíneos. La presencia de este rasgo delata la estrecha relación filogenética de “Homo antecessor” con los neandertales, la humanidad moderna y sus respectivos antepasados del Pleistoceno medio.

En la actualidad, la validez de esta denominación como especie diferente es defendida por sus descubridores y otros expertos, que consideran que H. antecessor precede a H. heidelbergensis y por tanto es también antepasado de H. neanderthalensis; sin embargo, parte de la comunidad científica la considera una simple denominación, no específica, para referirse a restos encontrados en Atapuerca, que ellos asignan a la especie H. heidelbergensis o bien, la consideran una variedad de Homo erectus/Homo ergaster.
En marzo de 2008 se han dado a conocer nuevos restos de Homo antecessor, concretamente parte de una mandíbula de un individuo de unos 20 años y 32 herramientas de sílex de tipo olduvayense (modo 1), datados en 1,2 millones de años de antigüedad, lo que hace retroceder considerablemente la presencia de homínidos en Europa. Los restos fueron hallados en 2007 en la Sima del Elefante, yacimiento situado a unos 200 metros de la Gran Dolina.1 2
Si aceptamos que el origen de nuestra especie debe buscarse en Africa hace entre 100.000 y 200.000 años, debemos aceptar un origen africano para la especie H. antecessor, muy probablemente a partir de poblaciones pertenecientes a la especie H. ergaster. También debemos aceptar una continuidad evolutiva de H. antecessor en Africa, que culminaría con la aparición de las poblaciones humanas modernas.

‘Si un Homo Antecessor naciera en el siglo XXI, podría llegar a ser ingeniero’
• Bermúdez de Castro invita en su libro a reflexionar sobre el desarrollo de nuestra especie
El codirector de las excavaciones en los yacimientos de Atapuerca y director del CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana), José María Bermúdez de Castro, invita en su nuevo libro a reflexionar sobre el desarrollo de nuestra especie para descubrir qué tenemos en común con nuestros antepasados.
‘La evolución del talento. Cómo nuestros orígenes determinan nuestro presente” propone un viaje por la evolución humana que pretende dar respuesta a la incógnita del quiénes somos. Bermúdez de Castro asegura que este libro es fruto de su experiencia en el estudio de la evolución humana, y también de estudiarse a sí mismo, no sólo como individuo, sino como especie.
Estas son algunas de las declaraciones de Bermúdez de Castro durante su entrevista:
• Normalmente la reflexión de quiénes somos como especie deriva del estudio de la evolución humana y de los individuos que la protagonizan desde distintos puntos de vista: su desarrollo, la antropología social y la cultura. Es entonces cuando piensas y te preguntas cómo hemos cambiado, de dónde procedemos o qué características tienen otros primates muy parecidos a nosotros genéticamente, de hecho sabemos que compartimos con los chimpancés un 99% de nuestros genes y que tenemos un ancestro común con ellos que vivió hace relativamente poco tiempo, seis millones de años.

• Patrones de comportamiento como el liderazgo o la cooperación entre equipos existen desde hace millones de años y el estudio de nuestros antepasados puede tener aplicaciones tan prácticas como la gestión de equipos en una empresa.

• Hay que estudiar el mundo de los primates, saber cómo funcionan y luego fijarnos en cómo funcionamos nosotros. He llegado a la conclusión de que ambos comportamientos son muy parecidos; eso sí, somos más inteligentes y por eso más complicados. El liderazgo resulta más complejo en la actualidad, pero las bases biológicas son las mismas aunque también he de decir que hay personas que no comparten esta percepción. Creo que lo que aprendemos del pasado, puede resultarnos de gran utilidad en el presente.

• Todas las especies tienen talento, cada una posee su inteligencia particular. Nosotros somos muy inteligentes, tenemos un gran cerebro, pero ¿hasta dónde llega esta inteligencia? Especies que nos han precedido como el Homo Antecessor o los Neanderthales estaban dotadas con un cerebro prácticamente igual que el nuestro y sin embargo, ellos no han conseguido llegar a la Luna.

• Vivimos en grandes poblaciones y trabajamos en equipo uniendo nuestras capacidades individuales en algo que podríamos denominar ‘cerebro colectivo’; no es el individuo el que consigue que una especie tenga éxito. Si cualquiera de nosotros, con nuestra inteligencia, viajara en el tiempo hasta el Pleistoceno y naciera en el seno de una familia Antecessor o Neanderthal, haría lo mismo que ellos: fabricaría herramientas de piedra, utilizaría palos para cazar y sería un gran cazador, pero poco más.

http://www.atapuerca.tv/atapuerca/fosiles_dolina

http://www.portalciencia.net/antroevoante.html

http:/es.wikipedia.org/wiki/Homo_antecessor

http://www.rtvcyl.es/fichaNoticia.cfm/CASTILLA%20Y%20LE%C3%93N/20100201/CASTILLA%20Y%20LE%C3%93N/homo/antecessor/naciera/siglo/xxi/podria/llegar/ser/ingeniero/897B6F1C-DA79-B245-D93AA2420D8A1518

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